Desde el trono de oro, la voz del rey de trebol: las 9 andado y sereno. Ya va a empezar. Los que viven del pasado están durmiendo, nadie es sincero. Reparten helados los heladeros e ilusiones los reposteros. Las luces flamean en el estadio y el poeta asoma la voz con esperanza (claro que esta no existe, y las cigüeñas tampoco). Cae un trueno, destroza una sílaba, permutación fatal del sueño ancestral. El partido acaba de empezar y ya echaron a uno.
La gente se esconde o apenas existe, dijo alguna vez un bufón. Todos aplauden al bandolero rufián, canción tras canción. Algunos turistas plateistas se entregan a la locura y ruedan por las gradas borrachos de fervor (de Buenos Aires).
El profeta ronco amenaza con partir, pero vuelve ya sin tesón. Una más y no jodemos más (aunque sea una, la primera). Pancho con mostaza gritó uno, creyendo anestaciar la desazón. El arquetipo de la revolución hace tiempo murió en la guerra de los colores. Despierten!!! Dejen de lado el caleidoscopio lisérgico, la realidad es un abanico de decepción.
Bob Dylan se retira entre himnos de adulación, todo fue una gran mentira, aun me debe una canción.
1 comentario:
Estuve esa noche en velez, y me cuesta creer que alguien puede haber sentido por lo menos algo parecido.
El bufon es el joker del watchtower ?
Leer esto a estas horas de la mañana va a cambiar la forma en la que piense el dia...
gracias...
Sobre todo por la ultima oración.
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