Subastado por los dioses,
recorrés anónimo la luna
despojada de todo, ahogado
por las chimeneas y el hollín.
Es mucho silencio para tanta
ciudad. Tanta soledad.
Nunca elegís esta esquina
ni el tren esa estación.
La polvora ya está mojada,
no queda loco por detonar.
Mirás, qué es lo que mirás?
Vuela un cuervo en offside.
Así vivís, condenado a zumbar
entre los semaforos rituales.
Palpitando la manzana fatal,
qué agria es! Cuánta ciudad!
No hay comentarios:
Publicar un comentario