7.6.10

El ascensor

El ascensor fugitivo, repleto de esperanza sin esculpir aterrizó entre turistas y gárgolas inertes. Solo encontré sospechas retóricas de dioses sin aeropuerto y ojos bordados de lagrimas sin sentido en ese piso. Esta no es mi parada, las puertas se cierran entre próceres agredidos.
El ascensor sigue su curso y la gente incoherente y pasajera se saluda sin piedad entre fragancias rancias, intentando hallarse a ellos mismos. Desde acá siento que puedo engañar a la percepción. Quiero que sepas que no me interesa tu máquina de hacer pájaros, ya tengo suficiente con mi máquina de escribir, tu destino.
El ascensor frena una vez mas y los osos polares salen al encuentro, entre carcajadas y canguros oxidados. Miro el escazo horizonte y concluyo que los ascensores horizontales pierden efectividad dentro de los obeliscos. Ya no me atrapa tu irrealidad sin anestecia, vuelvo a mi Buenos Aires circular.

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