Atosigado can
semblante perdición
vigilando el edén
desde tu balcón
aranjuez de monoblock
Ya amanecen las estatuas
desde este tu balcón
ya no hay cuidacoches
ya pasó la noche
toda apuesta sale mal
Alcancias de la soledad
guarden mis centavos
lávense las manos
murciélagos sin paz
dónde vas?
7.6.10
Crónica de un recital de Bob Dylan
Desde el trono de oro, la voz del rey de trebol: las 9 andado y sereno. Ya va a empezar. Los que viven del pasado están durmiendo, nadie es sincero. Reparten helados los heladeros e ilusiones los reposteros. Las luces flamean en el estadio y el poeta asoma la voz con esperanza (claro que esta no existe, y las cigüeñas tampoco). Cae un trueno, destroza una sílaba, permutación fatal del sueño ancestral. El partido acaba de empezar y ya echaron a uno.
La gente se esconde o apenas existe, dijo alguna vez un bufón. Todos aplauden al bandolero rufián, canción tras canción. Algunos turistas plateistas se entregan a la locura y ruedan por las gradas borrachos de fervor (de Buenos Aires).
El profeta ronco amenaza con partir, pero vuelve ya sin tesón. Una más y no jodemos más (aunque sea una, la primera). Pancho con mostaza gritó uno, creyendo anestaciar la desazón. El arquetipo de la revolución hace tiempo murió en la guerra de los colores. Despierten!!! Dejen de lado el caleidoscopio lisérgico, la realidad es un abanico de decepción.
Bob Dylan se retira entre himnos de adulación, todo fue una gran mentira, aun me debe una canción.
La gente se esconde o apenas existe, dijo alguna vez un bufón. Todos aplauden al bandolero rufián, canción tras canción. Algunos turistas plateistas se entregan a la locura y ruedan por las gradas borrachos de fervor (de Buenos Aires).
El profeta ronco amenaza con partir, pero vuelve ya sin tesón. Una más y no jodemos más (aunque sea una, la primera). Pancho con mostaza gritó uno, creyendo anestaciar la desazón. El arquetipo de la revolución hace tiempo murió en la guerra de los colores. Despierten!!! Dejen de lado el caleidoscopio lisérgico, la realidad es un abanico de decepción.
Bob Dylan se retira entre himnos de adulación, todo fue una gran mentira, aun me debe una canción.
El ascensor
El ascensor fugitivo, repleto de esperanza sin esculpir aterrizó entre turistas y gárgolas inertes. Solo encontré sospechas retóricas de dioses sin aeropuerto y ojos bordados de lagrimas sin sentido en ese piso. Esta no es mi parada, las puertas se cierran entre próceres agredidos.
El ascensor sigue su curso y la gente incoherente y pasajera se saluda sin piedad entre fragancias rancias, intentando hallarse a ellos mismos. Desde acá siento que puedo engañar a la percepción. Quiero que sepas que no me interesa tu máquina de hacer pájaros, ya tengo suficiente con mi máquina de escribir, tu destino.
El ascensor frena una vez mas y los osos polares salen al encuentro, entre carcajadas y canguros oxidados. Miro el escazo horizonte y concluyo que los ascensores horizontales pierden efectividad dentro de los obeliscos. Ya no me atrapa tu irrealidad sin anestecia, vuelvo a mi Buenos Aires circular.
El ascensor sigue su curso y la gente incoherente y pasajera se saluda sin piedad entre fragancias rancias, intentando hallarse a ellos mismos. Desde acá siento que puedo engañar a la percepción. Quiero que sepas que no me interesa tu máquina de hacer pájaros, ya tengo suficiente con mi máquina de escribir, tu destino.
El ascensor frena una vez mas y los osos polares salen al encuentro, entre carcajadas y canguros oxidados. Miro el escazo horizonte y concluyo que los ascensores horizontales pierden efectividad dentro de los obeliscos. Ya no me atrapa tu irrealidad sin anestecia, vuelvo a mi Buenos Aires circular.
Cuánta ciudad!
Subastado por los dioses,
recorrés anónimo la luna
despojada de todo, ahogado
por las chimeneas y el hollín.
Es mucho silencio para tanta
ciudad. Tanta soledad.
Nunca elegís esta esquina
ni el tren esa estación.
La polvora ya está mojada,
no queda loco por detonar.
Mirás, qué es lo que mirás?
Vuela un cuervo en offside.
Así vivís, condenado a zumbar
entre los semaforos rituales.
Palpitando la manzana fatal,
qué agria es! Cuánta ciudad!
recorrés anónimo la luna
despojada de todo, ahogado
por las chimeneas y el hollín.
Es mucho silencio para tanta
ciudad. Tanta soledad.
Nunca elegís esta esquina
ni el tren esa estación.
La polvora ya está mojada,
no queda loco por detonar.
Mirás, qué es lo que mirás?
Vuela un cuervo en offside.
Así vivís, condenado a zumbar
entre los semaforos rituales.
Palpitando la manzana fatal,
qué agria es! Cuánta ciudad!
Los locos
Todo es tan confuso entre los delantales blancos que apenas los puedo distinguir de la luz, y a esta de la oscuridad. No son doctores ni estoy en un hospital, aunque los locos abundan. Los hay con rulos, altos, teñidos, sucios, resfriados, tatuados, deformes, algunos usan casco, quizás para protegerse del frío o de la ignorancia. Lo cierto es que todos se esconden en su apariencia. Algunos locos rien, bailan y hasta cantan, otros fingen sorpresa y hablan trivialidades con gran interés, lloran compungidos o incluso caminan de la mano. Lo cierto es que todos cumplen la irremediable condena de convivir con ellos mismos.
Todos estos locos pasajeros me confunden, me marean, anulan mis sentidos. Nublan mi vista, me desnudan de toda posibilidad de distinguir cualquier forma, mi forma. Solo puedo ver el blanco de sus delantales, en todos lados, abrumadoramente blancos. Hacen tanto ruido que me aturden con su silencio, los puedo escuchar gritando y odiando, los escucho pedir piedad y llorar. Y así estoy, así vivo sin vivir, atrapado por los locos, encarcelado perpetuamente en su torre sin columnas ni paredes, en su ventana infinita de locura.
Todos estos locos pasajeros me confunden, me marean, anulan mis sentidos. Nublan mi vista, me desnudan de toda posibilidad de distinguir cualquier forma, mi forma. Solo puedo ver el blanco de sus delantales, en todos lados, abrumadoramente blancos. Hacen tanto ruido que me aturden con su silencio, los puedo escuchar gritando y odiando, los escucho pedir piedad y llorar. Y así estoy, así vivo sin vivir, atrapado por los locos, encarcelado perpetuamente en su torre sin columnas ni paredes, en su ventana infinita de locura.
Ejercicio literario II
Silla número 3279, no es joda, todo está numerado. Le pasó a los granos de sal, le pasó a los presos. Ya no quedan tantos presos de la libertad, más bien esquimales sin retorno. Me pregunto si los esquimales fueron alguna vez vikingos y viceversa los visigodos. Hablando de godos, Godines, el del chavo del 8, no hablaba mucho, era austero como una escarapela del 25 de mayo del año que se vos elijas, estoy seguro que habrá una silla con ese número. Se caen unas monedas, tintinea la puerta y la profesora aun no llega, mientras escucho la musica envasada que algun Borges universal me regaló. Por suerte no existe la suerte, solo Ella y una vez más no me voy a animar a hablarle. Qué mierda que te empaten el partido sobre la hora! me pasó a mi, te pasó a ti. Passarella le pedia a sus jugadores que usen el pelo corto, yo solo te pido que me mires y me acompañes a barrenar una ola, la segunda es gratis. Hay 3 vasos de telgopor sin estupor tirados en el piso, son infalibles a la hora de cantar envido. Quiero, 28. 24 son mejores. La diferencia fundamental y quizás unica entre una casa y un patio es el techo. Las canchas de paddle son otro tema. Parece que fuera ayer el recuerdo de mañana, prefiero robar un banco. No importa si es de oro macizo o del Gordo Valor. Lo crucial es la cantidad de apóstoles obtenidos tras la medición. Solo tachan las palabras anteriores los necios de poca monta. Despues de todo, trás el estornudo no quedará más nada. Nada, nAda, naDa, nadA. Es curioso como una silla numerada nos garantiza la vida, la identidad. Por lo menos sabremos quienes somos hasta el próximo resfriado que sentencie la pastafrola. No puedo dejar de citar a un filósofo irlandés, quizás también chino, pero sin anteojos: "somos la frutilla del postre". Yo creo que no hablaba solamente del ser, también lo hacía de las monedas, sobre todo de las más pequeñas, tan puras y extrovertidas. A veces pienso que sentir pena por alguien es destinarlo a la nada más rapáz, es desterrarlo para siempre a un páramo inhospito, sin posibilidad alguna de volver. Si tengo dos manzanas y me regalan una mandarina, qué pasa? Yo opino que la subjetividad, cualidad exclusiva y excluyente de las hortalizas es homologable a enfermarse en invierno. Es sentir los mocos cayendo sin poder regresar ante la falta total e impoluta del pañuelo narcisista.
[trata a cada item como si fuera un test de longitud de unidad (x1). El alfa de Cromwach]
Así como todo acto del día de la raza necesita un Colón, un matafuegos no puede vivir sin al menos un ápice de fuego, aunque sea una ornalla. Es curioso como canta el fuego, tan inestable, tan rojo. Lo importante no es el calor sino verlo vivir y bailar constantemente. El camino inverso de los tres chiflados es el del positivismo inglés, tan tradicionalista como la guillotina y el vuelo de los pajaros Caniggias. Quiero un mate y no me dan, tuve sed y no me dieron de beber, ay que será de mi amada mía!
[trata a cada item como si fuera un test de longitud de unidad (x1). El alfa de Cromwach]
Así como todo acto del día de la raza necesita un Colón, un matafuegos no puede vivir sin al menos un ápice de fuego, aunque sea una ornalla. Es curioso como canta el fuego, tan inestable, tan rojo. Lo importante no es el calor sino verlo vivir y bailar constantemente. El camino inverso de los tres chiflados es el del positivismo inglés, tan tradicionalista como la guillotina y el vuelo de los pajaros Caniggias. Quiero un mate y no me dan, tuve sed y no me dieron de beber, ay que será de mi amada mía!
Ejercicio literario
Dos minutos. Ya no importa cuanta azucar hay en el cafe. Qué hora es? Cuánto más va a arder el leño? El perro y el frio de la noche no tienen donde huir. Qué vas a ser cuando seas grande? Se preguntan los astronautas, desde la impunidad de la nave, con el universo a sus pies. Por qué gritar? Hay muchos grillos allá afuera y tan pocas canciones. A dónde va el humo, qué es el cielo? Vasilar entre el olvido y la vida es delicioso. No alcanza el sol, no alcanza el mar para tocar el techo de la nada. Respiración, respiración, 1, 2, 1, 2. Todo se mece, como el hombre en busca del destino. Qué es el destino? Qué es respirar? Las astillas del leño son ahora cenizas y las hojas el recuerdo del tiempo. Por qué canta el gallo? Cuántas lunas hay? Susurro, llanto, risa. Todo orden lógico es en vano.
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