11.4.11

Ejercicio literário III

Tengo dos salvavidas y una nube. No me alcanzan para cruzar el mar, pero si para el boleto del subte. Un par de vagones y ya está. Te estoy invitando al remolino, a que nos mareemos y veamos quien vomita primero. Si te reís no sirve. Igual reíte, te queda mejor. Los cordones desatados me hacen sentir un poco más libre, pero no tanto porque la verdadera revolución es la que hacen los sordos y los pelirrojos. Esa gente ya no cree en dios los domingos, prefieren el cachetazo del viento sin escafandras. No me saques fotos con el celular! No ves que estoy intentando ser feliz? Si se te cae la hebilla no te la pienso levantar, por más que me hayas hipnotizado con tus zapatillas topper celestes y tu cara de utopía. De acuerdo a como se conceptualize, el alma se encuentra en la rodilla derecha en los zurdos. Los diestros, como era de esperarse, no tienen. De ahí es que se hayan inventado las escaleras mecánicas impares. Ojo! La ciencia no es neutral, también se mea en la cama por las noches, como los dinosaurios y los tenistas. Esto se esta alejando de la geopolítica, me empieza a sofocar tu solilóquio, afloja un poco los triciclos. Si alguien tuvo algo que ver con la crisis de las monedas del 2010, le voy a pedir que por favor se retire de la baticueva. ATENCIÓN: Robin no era puto. Me lo dijo un bostero hermenéutico una vez en algun semáforo de la metropolis. Que en paz descanse el bisabuelo de Perón, porque después de todo Ana ya no duerme, la secuestraron los detractores del sánguche de milanesa. Solo necesito un bucle discursivo para elucidar tus laberintos emocionales. Es una verdad de perugrullo, pero alcanza para reformular la antinomia inodoro-videt, imprescindibles para los sujetos barrados de hoy en día. Si hay algo que no te gusta, estallalo. La coherencia es parecida a las empanadas de alquitrán, no existen ni existirán. Tatuátelo.

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