26.8.10

30 segundos y una máscara

Su corazón estaba lleno de columnas. Un solo terremoto hubiera sido suficiente para despertarla. Si bien no era rubia, a veces era real. Esa mochila cargada de lluvia y la ilusión de un árbol de navidad era todo lo que tenía cuando la conocí. 30 segundos y una máscara te pueden hacer perder la calma.
- Vas a tomarte ese tren o preferís esperar el parte médico? Cuando el techo se derrumbe vas a rogarle al noticiero otra oportunidad.
- No me asusta morir. Desde esta esquina del mercosur es más facil ser feliz.
Te empezaste a reir e hicieron falta dos dioses bisiestos para romper con tanta eternidad en el crepusculo de esa talabartería tercermundista. Ahora ya puedo sangrar en paz.

4 comentarios:

felicidachi dijo...

como si fuese un vino:
ahora si...caraajoo este si... ni me hace falta que le de una relectura... me encantoo tiene otra presencia... es fuertee... pero es dulce... te reiste y... ahh de verdad... me gusta
jajaja

Anónimo dijo...

No sabía que la primavera durara 30 segundos. Un gran relato que me hizo olvidar(y recordar) una risa parecida.

celeste ferrari dijo...

MUY BUENO es muy poco.

Lilen dijo...