Su corazón estaba lleno de columnas. Un solo terremoto hubiera sido suficiente para despertarla. Si bien no era rubia, a veces era real. Esa mochila cargada de lluvia y la ilusión de un árbol de navidad era todo lo que tenía cuando la conocí. 30 segundos y una máscara te pueden hacer perder la calma.
- Vas a tomarte ese tren o preferís esperar el parte médico? Cuando el techo se derrumbe vas a rogarle al noticiero otra oportunidad.
- No me asusta morir. Desde esta esquina del mercosur es más facil ser feliz.
Te empezaste a reir e hicieron falta dos dioses bisiestos para romper con tanta eternidad en el crepusculo de esa talabartería tercermundista. Ahora ya puedo sangrar en paz.