Esa tarde de aeroparque solo había cielo. Pedí algunos deseos y te prometí que ese avión iba a llegar más lejos que tu ilusión. No me creíste. Me miraste y sin mirarme me dijiste que los aviones y las ilusiones estan hechos de papel, que no importaban las resurrecciones, acabarían por estrellarse al despertar. Siempre. Y el piso era tan definitivo que quizás tenías razón. Pensé en las palomas sin paracaídas, todavía creías en ellas?
Desde esa tarde, cada vez que veo un avión caminando por el cielo o alguna paloma fugitiva me caga en la cabeza mientras espero la sentencia del semaforo para cruzar, pienso en vos y en cómo me vería desde arriba. Me verías?